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Luis
Doval |
| Contenido |
| 1. Introducción -El sistema y su estructura | ||
| 2.EL TIEMPO, EL ESPACIO Y SU PERCEPCIÓN | ||
| 3.Las Cuestiones Del Pasado | ||
| 4.Los problemas actuales | ||
| 5.Los Futuros Escenarios | ||
| CONCLUSIÓN | ||
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1. Introducción |
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Concretarlo, supone enfrentar no sólo la complejidad del sistema bajo estudio, sino la inherente a la característica del análisis propiamente dicho. Toda vez que se considera la realidad como un sistema, el primer problema que se plantea es el de la definición de sus límites, el segundo es identificar los elementos a los que se ha de asignar significatividad y la forma en que están relacionados. En nuestro caso, los límites del sistema bajo estudio estarían dados por los del sistema educativo. Salta a la vista que las NTIC lo primero que hacen con esa frontera, es destruirla. Los elementos a los que se suele considerar estructuralmente significativos dentro del sistema, vienen configurados más que por los productos físicos de las NTIC (computadoras, sistemas de comunicación, etc.), por lo que se hace o es posible hacer con ellos en contextos culturales y temporales específicos, tal como expusimos en nuestro trabajo Nº1. En palabras de Nicholas Negroponte:
En este caso, sin olvidar la fractura que generan las NTIC en el sistema educativo, ni los productos que la componen, centraremos nuestra atención en dos de los componentes del sistema generado por aquéllas y que consideramos cruciales: las variables tiempo y espacio, como construcción conceptual. La expectativa es, a partir de allí, observar
sucintamente como influyen las NTIC en su percepción y en la forma en que se
interrelacionan con el conocimiento y su adquisición. |
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2.EL TIEMPO, EL ESPACIO Y SU PERCEPCIÓN-Los Términos Generales Del Problema |
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Si bien hasta Piaget no fue sometido a una investigación tan profunda, el problema del tiempo y el espacio no era nuevo, los griegos especulaban sobre la liebre que comenzara a desplazarse un periodo antes que la flecha y, mas cerca nuestro, desde una perspectiva diferente, Ortega y Gasset sugería tiempos correspondientes con diferentes etapas de la vida. Su análisis, que a lo meramente especulativo sumaba la relación del hombre con la técnica, lo llevaba a afirmar que quienes vivimos en un determinado momento histórico, más que contemporáneos, somos coetáneos, que vivimos al mismo tiempo pero no en el mismo tiempo. Otros autores, cuando mencionan la adquisición de aprendizajes hablan de igualdad de tiempo y de diferente tempo, haciendo referencia, en este caso, al ritmo que hay en los tiempos. En esta complejidad, más allá de los objetos de reflexión de tiempos, de tempos y de espacios, debemos enfrentarnos a un hecho nuevo: las NTIC imponen los propios de modo arbitrario.
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La guía que utilizaba el hombre para observar la evolución de cualquier tipo de acontecimientos estaba originalmente guiada por periodos anuales (la crecida de un río o la llegada de las lluvias), semestrales (las cosechas, los equinoccios o los solsticios) o mensuales (la luna). Cuando la medición se separó de los fenómenos naturales y los vinculó a dispositivos técnicos, comenzó la historia de los relojes y fue posible considerar periodos cada vez más cortos. A pesar de percibirlos, sin embargo, su medición estaba condicionada no sólo al dispositivo son que se medía, sino también al lugar, el momento del día, la temperatura, la presión atmosférica, etc. No está tan lejano el tiempo en que se ofrecían jugosas recompensas reales a quienes pudieran hallar los mecanismos para determinar con precisión algún tipo de efemérides; tiempos vinculados a los movimientos astronómicos que ayudarían enormemente a la navegación. La precisión buscada estaba referida a días. Con el ferrocarril, comenzó un cambio cualitativo que, lejos de detenerse, promete aumentar. Por sus ventanillas podía verse, por primera vez, la realidad del paisaje no sólo separada, sino deslizándose borrosamente en sentido contrario. Junto a sus rieles comenzaron a crecer troncos de árboles estériles que, sin embargo hicieron crecer exponencialmente las posibilidades de acción de los hombres. Por sus ramas isomórficas y por primera vez en la historia de la comunicación humana, el mensaje era independiente de su portador. Quienes pudieron percibir la diferencia de tiempos que estaba surgiendo no sólo lograron sobrevivir, prosperaron; pero para hacerlo debieron encarar en sus vidas un cambio radical. En 1849, el matrimonio que operaba la concesión de las comunicaciones por medio de palomas mensajeras entre las ciudades de Colonia y Bruselas, se aterró al avizorar que el negocio en expansión se iría a la quiebra de un día para otro: entre esas ciudades estaban instalando el telégrafo. Mientras otros concesionarios interponían el hacha entre el telégrafo y la prosperidad de su negocio, aconsejado por Siemens, a cargo de la instalación del sistema, el matrimonio Reuter decidió adecuarse a los tiempos: fundó en Londres la agencia de transmisión de noticias por vía telegráfica que se convirtió en la más famosa del mundo y que, aun hoy, lleva su nombre.
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Es obvio que se ha avanzado considerablemente desde esa época. El tiempo necesario para transmitir la información en aquél entonces eran minutos, hoy son nanosegundos. El procesamiento estaba ligado a la capacidad operativa de quien manipulaba el equipo en origen y en destino, esa limitación hoy casi no existe. Las antiguas bibliotecas que eran una pequeña cantidad de libros organizados en dos secciones: La Magna, con los libros encadenados a sus estantes, y La Parva, a la cual se accedía sólo llevando a cambio otro libro, hoy son un espacio no topológico donde la información ha sido liberada del objeto que la porta. Y donde los átomos se han convertido en bits. En otras palabras, en lo que respecta a la transmisión de información, el espacio y el tiempo han dejado de existir. En el sistema que nos ocupa, el educativo, la influencia de las variables espaciotiempo recién comienza a asomar como fundamental a partir de la velocidad del cambio tecnológico y de la irrupción (por lo tanto no invitada, ni deseada, ni bienvenida) de las NTIC en el campo de la escuela. Resulta evidente que los Reuter aprendieron rápido, pero lo hicieron desde la realidad y los nuevos modelos para entenderla, a partir del cambio de las relaciones espaciotiempo. La escuela, no sólo está fuertemente asentada sobre modelos conceptuales que privilegian los tiempos de la cultura orallibresca que nació con Gutemberg; el espacio que legitima es el aula con cuatro paredes y bancos alineados . La innovación que percibe, además, está vinculada con actos de validación externa, básicamente jerárquica, generalmente ligados a la moda imperante, antes que con demandas sociales basadas en las competencias a promover en las personas. La escuela y lo que es más serio aún, la mayoría de sus docentes, siguiendo al libro, organiza sus contenidos de manera secuencial, lineal y asincrónica. No admite, aunque la realidad se le resista, que una actividad distribuida, sincrónica y no lineal pueda generar aprendizaje. De ese modo, se confunde la información y sus propiedades con las del objeto que la soporta. Se discute la validez del instrumento con o sobre el cual se codifica, sea libro, imagen o computadora, olvidando que el conocimiento y la forma de adquirirlo, el objeto de la discusión, implica información interiorizada y cognitivamente estructurada por la persona, información que no tiene, entonces, ninguna de las características ni propiedades del objeto que la difunde. Se cuestiona la modalidad del soporte. Si los nuevos instrumentos serán para todos o para pocos, si el acceso será irrestricto o condicionado. Pero está fuera de discusión que su avance es irreversible. Mientras que algunos autores, remontándose a los orígenes cooperativos de los logros informáticos más recientes proponen un desarrollo democrático y no comercial, toman poco en cuenta que los sistemas necesarios, en la medida en que involucran millones de usuarios a distancias de muchos miles de kilómetros entre sí, requieren de infraestructuras que sólo pueden proveer los estados o las empresas - estado. En el otro extremo, hay quienes afirman que el sistema educativo actual debe ser abandonado totalmente, es más, se debe hacer lo posible para precipitar su muerte, dado que inevitablemente será reemplazado por las NTIC, olvidan que desde el punto de vista social, la unidad de medida de la validez institucional no se conforma sólo con la perspectiva posmoderna del costobeneficio corporativo. En esos debates, además de no tratar la cuestión del conocimiento en tanto adquisición de competencias, suele no diferenciarse la información, un concepto transdisiciplinario y de unidad, de la comunicación, un conjunto de técnicas para transmitir información vinculada a diferentes aplicaciones sociales. No obstante, resultara evidente que la información en un mundo de comunicaciones instantáneas, es lo que configura la que se ha dado en llamar la sociedad del conocimiento por algunos y más adecuadamente la sociedad del aprendizaje, por otros. En ese marco, los tiempos y los espacios, en una dinámica de superposición y continuidad, se modifican según los contextos de interacción social y generan aprendizajes originales y diferentes en tanto se interactúa con nuevos dispositivos portadores de información que son, simultáneamente, contenidos de aprendizaje. Tiempo y espacio convergen en un punto. Una evolución cualitativa que la escuela, a pesar de estar inmersa en ella todavía no alcanza a percibir por vivir bajo parámetros diferentes. Fuera de los límites que fijamos para el sistema, en esta sociedad de innovación permanente los indicadores para definir los procesos que la caracterizan también están bajo consideración y evolucionan del asincronismo hacia el sincronismo. Como lo expresan López y Lugones:
Por otra parte se cuestiona también la progresión lineal y formal de los procesos involucrados en la innovación tecnológica:
"En contraste con la concepción neoclásica, que generalmente identifica la innovación con actividades formales de I+D, el evolucionismo destaca la importancia de los procesos de aprendizaje. Diversos autores han refinado no sólo el concepto de learning by doing, sino que han construido clasificaciones cada vez más abarcativas de los distintos procesos de aprendizaje."
Llevado esto a los límites de nuestro sistema podemos decir: que no se aprende sólo según una secuencia única y específica, y no sólo son válidas las actividades formalizadas para generar aprendizajes.
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Si educar es una tarea centrada en el futuro y si las personas deben ser preparadas para el futuro, un tiempo de periodos infinitesimales y simultáneos, las relaciones espacio tiempo que la escuela maneja en la actualidad no son compatibles ni relevantes para actuar allí. En tanto se habla del nuevo milenio, desde el sistema en cuestión y sobre las variables consideradas relevantes, determinadas en gran parte por las NTIC, poco se hace para afrontarlo si se siguen utilizando modelos sustentados sobre percepciones que corresponden a épocas pretéritas y si la utilización de los recursos tecnológicos no son más que herramientas didácticas al servicio de aquél modelo. Los analistas simbólicos que deberán desempeñarse en el futuro en las empresas que realmente lo tienen (que son las vinculadas a informática, nuevos materiales, biotecnología) requerirán de personas que puedan manifestar competencias, entendidas éstas como habilidades complejas, que actualmente la escuela no está en capacidad de brindar más que mínimamente. Por una parte, porque la simbología con que se maneja es diferente y por otra, porque las relaciones espacio tiempo que concibe son radicalmente distintas de las que propone la realidad y las NTIC. Decididamente, la escuela no puede preparar para el futuro de hoy si, en muchos casos, está en el pasado de anteayer. Los cambios de paradigmas institucionales y el perfeccionamiento de las organizaciones, sin embargo, tampoco son procesos lineales y se hacen bajo condiciones y situaciones muy diferentes. Algunos se modifican cuando han sufrido un fuerte golpe de la competencia o han caído en un lugar rezagado dentro de su ranking institucional, otros prefieren cambiar en momentos normales de la organización. Los cambios, finalmente, no son sólo un problema de aparatos, sino también de sistemas de gestión. La institución escolar no se encuentra hoy entre las más prestigiosas ni prestigiadas, pero sin embargo se la menciona como la reserva para el futuro. No es su rol habitual , aunque tal vez debiera serlo, el promover modificaciones sobre la forma de adquirir el conocimiento, más bien ha cumplido el de diseminar la información sobre los avances del conocimiento. Cabe aquí preguntarse si ese rol, necesario, puede seguir cumpliéndose de acuerdo a procesos de muchos siglos de antigüedad. Probablemente, sin embargo, del mismo modo que en la sociedad en general, seguirán conviviendo en la actividad escolar grupos que aceptan y promueven las nuevas tecnologías y otros que siguen aferrados a la utilización de los paleorecursos como forma única de asumir la tarea de todos los días. En términos de convivencia de modelos, podemos mencionar aquí por ejemplo el caso de TOYOTA modelo de gestión industrial, nuevo y progresista, se trata de imponer muchos lugares. Si bien suele hablarse bastante de su éxito, no suele decirse del modelo Toyotista que no abarca mucho más del quince por ciento de las personas involucradas en la producción, el resto, el ochenta y cinco por ciento, está constituido por muchos miles de empresas asociadas que se organizan según un modelo fuertemente Taylorista de superexplotación de la mano de obra. Vale decir, en ese modelo, conviven dos tiempos totalmente diferentes. La convivencia entre sistemas sin embargo, tendría una gran diferencia con un suceso similar en la escuela, más allá del modelo de gestión de la producción que aplique Toyota y las críticas que este merezca, los vehículos son excelentes y compiten en la primera línea del mercado. Estamos seguros que no sucederá lo mismo ante una situación similar en el campo educativo.
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Si en el futuro inmediato, tal como expone Ferraro, la competencia estará dada en dos niveles:
En el primer caso la preocupación estará puesta en las tecnologías, en el segundo estará centrada en los conocimientos y habilidades que se requieren para la combinación creativa de los recursos. En el primer caso, con productos cuya vida útil suele ser menor a dos años, en un campo que no es el específico de la escuela, no es de esperar que ésta tenga mucho éxito. En el segundo, que sí es su tema, en tanto las coordenadas espacio temporales no se adecuen, más allá de la alfabetización básica, tampoco. En síntesis, en el contexto en que nos movemos, en el sistema cuyo
límites definimos inicialmente y sobre las variables a las cuales hemos otorgado
significatividad, el tercer milenio que nos espera, no anticipa ser, al menos en sus
comienzos, muy diferente del primero. |