| Título | La Formación Docente en la Sociedad de la Información |
| Disertante(s) | Prof. Gustavo Andrés Rodriguez |
| Area de Interés | Perfil docente |
| Institución | Instituto Capacyt - Fundación Aprender |
| Correo Electrónico | capacyt@tresdefebrero.com.ar gar@tresdefebrero.com.ar |
| Dirección Postal | Esc. Santiago Parodi 4056 - Caseros - Pcia. de Bs. As. CP 1678 - Tel/fax: 011-4-734-4790 |
| País | Argentina |
El propósito de esta presentación es fundamentar el marco pedagógico conceptual que deberían afrontar las instituciones de formación docente en la sociedad de la información. |
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Prof. Gustavo Andrés Rodríguez
El propósito de esta presentación es fundamentar el marco pedagógico conceptual que deberían afrontar las instituciones de formación docente en la sociedad de la información.El actual proceso de transformación de la formación docente continua que se intenta llevar a cabo en el sistema educativo, constituye una valiosa oportunidad de profundizar la tarea docente y elaborar una propuesta orientada a insertarse en los ámbitos de la comunidad docente a nivel local, nacional, regional y global.
Proponer en este proceso de transformación un ideario innovador significa transitar por un doble circuito: el de repensar la institución y el de comenzar a implementar, con docentes y alumnos, una serie de acciones centradas en el uso de las actuales tecnologías de la información y los nuevos paradigmas organizativos.
La formación docente plantea hoy desafíos surgidos tanto de los procesos de transformación de los sistemas educativos como de las nuevas demandas que la sociedad le formula a la educación. Una de estas demandas, que por la postergación que ha sufrido en su atención ha deteriorado el prestigio docente, se vincula con la información y el conocimiento.
La velocidad con que se multiplica el conocimiento, la transformación vertiginosa del conocimiento en información, la necesidad de disponer rápidamente de ella para desenvolverse estratégicamente en contextos complejos y poco anticipables, hace necesario un nuevo escenario de formación. La cuestión crucial en el terreno educativo es la de definir si ese escenario fue, es o será la institución escolar.
Esta tensión ha inaugurado polémicas que, en la década del setenta dicotomizaron propuestas y posibilidades. Se declaró la muerte de la escuela, se cuestionó su razón de ser, se le atribuyeron funciones reproductivistas de situaciones sociales injustas y de circulación intencional de un conocimiento caduco, responsable de la existencia de circuitos pedagógicos diferenciados. Tal perspectiva, que impregnó fuertemente el pensamiento educativo latinoamericano, produjo una retracción en la producción pedagógica y ubicó a la educación como problema de sociológico, antropológico, psicológico o económico, simultánea o alternativamente.
Este pensamiento tuvo su revisión crítica con la recuperación de la democracia después de los proceso autoritarios vividos en la región. Pese a todo, la escuela seguía inscripta como necesidad, como derecho y como demanda en el núcleo de reivindicaciones de los sectores populares. Los sectores medios y altos ya habían configurado circuitos educativos complementarios a la escuela que les garantizaba el acceso a formaciones e informaciones que ésta no les aseguraba.La pauperización de los sectores medios relanzaron sus requerimientos de una escuela renovada, informada y eficiente. Así con la confluencia de estas demandas y el reconocimiento político de la necesidad de una profunda transformación educativa, la información y el conocimiento pasan a ser el eje de las nuevas polémicas.
En nuestro país la reforma comienza por una actualización del conocimiento propuesto que, educativamente considerado define contenidos. Es decir, la primera etapa de nuestra reforma se centró en el qué de la enseñanza y del aprendizaje. Esta definición como estrategia transformadora, atraviesa todos los niveles del sistema y pone sobre el tapete la cuestión docente. Así se crean itinerarios formativos (capacitación, reconversión, transformación de la formación docente) tendientes a redefinir el vínculo docente con la información y el conocimiento.
Estos circuitos resultaron necesarios pero no suficientes. El peligro fundamental está en que se vuelva, a través de la llamada actualización docente, a desconocer la caducidad del conocimiento, el hecho de que la escuela transmite ciertos conocimientos que, en el mismo momento de su transmisión están siendo revisados, rectificados o superados por las comunidades científicas.
Por todo esto, y por la necesidad de proponer una función innovadora, en los IFD se torna imprescindible problematizar al conocimiento desde la perspectiva de su circulación, no sólo dentro de los trayectos formativos, sino como meta, es decir aportar a la formación de docentes habilitados para gestionar el acceso y la utilización crítica de la la información y el conocimiento.
La información y el conocimiento son dos bienes que se valorizan con el advenimiento de la Sociedad de la Información, y que impulsadas por el vertiginoso avance tecnológico de la informática y las comunicaciones han producido el fenómeno Internet, convirtiéndose en la sociedad del conocimiento y que se encamina hacia la Sociedad del Aprendizaje.
Abordar este desafío implica también la responsabilidad de analizarlo críticamente, reconociendo para poder operar sobre ellos- los riesgos de considerar una realidad de hecho y teñir a lo educativo con las lógicas del mercado. Es decir, que por el hecho de que exista INTERNET, un número cada vez mayor de usuarios, un monto inmenso de información disponible, la escuela y la formación docente lo tomen sin más para satisfacer demandas, renunciando a su responsabilidad y tradición propositiva y a su función eminentemente social.
Internet es el ejemplo más concreto de la comunicación tecnológica. Cabría por ejemplo preguntarse si adoptar una cultura del Aprendizaje es consecuencia del uso de Internet. Parecería que existen condiciones y procesos previos de los que INTERNET es consecuencia.
La tecnología y las modalidades que adoptan todos los tipos de producción han hecho que el conocimiento sea un bien requerido y factible de ser ofrecido rápidamente. Así pensado, el conocimiento es también el resultado de una serie de procesos que gobiernan la creación, circulación, discriminación y utilización de la información para atender plenamente los objetivos de una organización o persona.
Como institución formadora el desafío permanente es la reflexión sobre el conocimiento, la información, sus vínculos recíprocos, la caducidad de uno, la vertiginosidad con que circula la otra. Nuevas realidades y conceptualizaciones nos conmueven y relanzan nuestras búsquedas: " La utilización continuada de la computadora es una forma inédita de desarrollar y estimular nuestras capacidades intelectuales ya que de hecho amplia y multiplica las posibilidades de nuestro cerebro al controlar múltiples variables en períodos muy cortos de tiempo." (Colom y Mélich 1994) Este par conocimiento-información al que nos venimos refiriendo contiene por lo menos dos posibilidades: la posibilidad de promover la confusión entre persona informada y persona formada y la posibilidad de considerar que, iniciándose un nuevo siglo en la formación de toda persona la información es derecho, necesidad emancipatoria, instrumento para comprender una realidad cada vez más expandida.Esta segunda posibilidad es la que se pretende abonar con la propuesta de Gestión del Conocimiento, propuesta orientada a la inserción de las Instituciones de formación docente en la Sociedad de la Información, por ello es importante plantear un proyecto que tiene como base y como marco a la información y al conocimiento como estrategia de crecimiento institucional.
La Información y la Comunicación son variables imprescindibles del proceso educativo. La educación se fundamenta en procesos de comunicación donde la información cumple un papel sustancial.
La Gestión del Conocimiento se da en la confluencia entre sistemas de información, teoría de la organización y estrategias gerenciales. En estas tres vertientes ubicamos nuevos conocimientos y necesidades formativas.
En relación a las estrategias gerenciales, entraron a la formación directiva de la mano de las teorías organizacionales. Tuvieron su más fuerte cuestionamiento en la sospecha de que la escuela fuera considerada como empresa. Los cuestionamientos se alinearon tanto en las tradiciones conservadoras la escuela redentora de la humanidad- como en las críticas la escuela como responsabilidad social, , indelegable de un estado de derecho -.
Desde esta perspectiva, gerenciar convoca a considerar los procesos organizacionales de las instituciones educativas como procesos decisionales orientados por las obligaciones de lo público y lo popular y ejecutados con lógicas eficientes, técnicas pertinentes, que aseguren resultados y permitan dar cuenta de ellos de manera transparente. Esto garantizaría la protección del derecho a una educación de calidad de los sectores con menos poder de reclamo y de control sobre los servicios que los asiste en sus necesidades y derechos.
En un mundo en que la informática y las comunicaciones han demostrado su capacidad para el procesamiento automatizado de la información y del conocimiento en distintos campos de acción; en el plano educativo, estos sistemas deben aportar al procesamiento de la información para la toma de decisiones administrativas y, al mismo tiempo, ofrecer la magnífica oportunidad de potenciar actividades que no son posibles hacer sin estos recursos, tales como:
la generación de redes institucionales con temáticas de trabajo colaborativo más allá de los tiempos y los espacios. De esta manera, se promueve la creación de espacios más flexibles, abiertos, democratizadores de la información y el conocimiento y horizontalizadores de la comunicación.
El gerenciamiento de la información-conocimiento adquiere de esta forma una importancia estratégica y una responsabilidad publica para las instituciones formadoras que deben incorporarse a la sociedad de la información sin declinaciones para la resignificación de los resultados sociales de los procesos en juego. Se hace necesario el desarrollo de sistemas de información y de conocimiento estrechamente vinculados con el fortalecimiento de los sistemas de soporte de educación publica que garanticen igualdad de oportunidades y no sean un nuevo motivo de discriminación en el desarrollo de una elite de nuevas comunidades de trabajo (el teletrabajo).Las actuales tecnologías de información-conocimiento deben estar centradas en la integración de las personas, que faciliten la superación de las fronteras entre distintas unidades, que ayuden a superar la fragmentación de información-conocimiento y que permitan crear redes globales de conocimiento, que propongan herramientas más creativas para dar respuesta permanente a las necesidades de innovación de esta sociedad y encontrar nuevas soluciones a los requerimientos sociopolíticos de la época.
Desde el punto de vista educativo podríamos sintetizar que la Gestión del Conocimiento se da como un campo nuevo de investigación ligado a la organización escolar e institucional, las estrategias directivas y al uso de las actuales Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).
La Gestión del Conocimiento aparece hoy dentro del sistema educativo íntimamente relacionado con el aprendizaje de un sujeto de aprendizaje, obligado a vivir en un entorno cambiante y acelerado, de una sociedad globalizada que requiere un alto grado de competitividad para lo cual estará obligado y dispuesto a aprender y reaprender permanentemente.
Visto desde los IFD como organización, es necesario incorporar innovaciones que permitan el desarrollo de nuevas estrategias, de nuevos escenarios, de nuevas posibilidades para un sujeto que necesita adecuarse a las demandas sociales.
Visto desde el sujeto que demanda formación continua a lo largo de toda la vida, es necesario poner a su disposición fórmulas más creativas y posibles de aprendizaje permanente.
Visto desde los formadores, enfrentan el mismo problema, trabajar y formarse permanentemente, en un proceso de reingeniería que permita aportar a las organizaciones educativas, asegurar a sus alumnos un aprendizaje continuo y a sus docentes una actualización permanente.
En estos tres procesos es fundamental la incorporación de las tecnologías de la información y la comunicación, para los IFD implica explorar los aspectos fundamentales de la creación de una nueva cultura de aprendizaje sistemático y mediado por las TIC.
No se nos debe escapar que al abordar a la organización institucional como una comunidad humana, debemos suponer un conocimiento colectivo construido por el equipo directivo y docente, que trabajan relativamente separados; en la dirección, la secretaría, la biblioteca, las aulas, pero que conforman una red de personas, de temas, de intercambio para el desarrollo organizacional.
Aquí las TIC cumplen un papel fundamental. Es necesario descubrir, revalorizar y utilizar las TIC como un sistema de comunicación institucional, de intercambio de ideas y experiencias, en tareas colaborativas y grupales. Las TIC nos pueden brindar la posibilidad de instrumentar comunidades de trabajo ( listas de interés ) y no solamente comunicación burocrática.
Los Institutos de formación docente, entonces, deben proponerse construir nuevas formas de comunicación basadas en competencias y no sólo en procesos. Es decir, una nueva arquitectura de información y comunicación institucional. Con nuevos lenguajes, códigos que permitan identificar nuevos perfiles y competencias, una nueva arquitectura tecnológica, que sea abierta, más social, flexible, que atienda a las necesidades individuales y potencie las capacidades de los involucrados. Una nueva arquitectura de aplicaciones orientada más al conocimiento, a la solución de problemas y no solamente dedicada a los hechos burocráticos, administrativos e informativos.
En función de todo lo señalado el actual proceso de transformación de los IFD debe ser aprovechado desde su proyecto institucional para construir una imagen objetivo y prever planes de acción tendientes a:
plantear la gestión del conocimiento como una herramienta fundamental en la organización institucional.
incorporar tecnologías de la información y la comunicación para que sean componentes potenciadores de eficiencia y la calidad.
concretar un estilo de gestión con logros evidentes, logros de formación , logros en los resultados obtenidos a partir de las decisiones tomadas
consolidar una visión estratégica situacional que permita fijar prioridades y establecer un camino de asociación de situaciones que conduzcan a una imagen objetivo compartida. Así, la concepción se verá permanentemente acompañada por un compromiso concreto de acción, con una mirada innovadora centrada en lo que vendrá.
poner en práctica tres área de acciones: agilizar la información interna y articularla, optimizar las relaciones con los destinatarios, promover y difundir adecuadamente productos (publicaciones con diferentes soportes) y servicios de formación.
ampliar la capacidad de oferta de conocimiento e información actualizados, de los docentes y del sistema educativo.
considerar que toda innovación impacta en el cuerpo institucional por lo cual es necesario fortalecer la capacidad de anticipar los impactos posibles.
lograr vínculos estables con los alumnos a través de vías de comunicación sostenidas por servicios on líne, acceso a la información desde el lugar de trabajo. Esta interacción debe ser concebida además como exploración que aumente la competencia de los usuarios y sus posibilidades formativas.
La organización de los IFD en un contexto de tanta influencia de tecnología, en este tiempo de globalización, debe ser mucho más creativa. Es decir, ser capaz de generar ideas, desarrollarlas y transformarlas en valor. Esto implica descubrir nuevas maneras de tratar el mundo, las cosas, resolver problemas y efectivizar soluciones, y en este sentido las TIC son un desafio pero también una importante oportunidad .
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